Reputación online, el paso imprescindible para marcas y empresas

 

Cuando apareció la Web 2.0 pocos sabían que realmente esto podía ser el comienzo de un nuevo concepto de comunicación o de comercio, puesto que lo que en un primer momento parecía una inofensiva red para el intercambio entre personas a nivel informal se iría convirtiendo paso a paso en una verdadera revolución cultural.

Online reputation

De ahí que empezara a darse a conocer el fenomeno del community management, que pretende -entre otras cosas- actualizar la información, promociones y demás información de una marca o empresa de manera fidedigna y siempre desde una perspectiva de crear un vínculo entre el usuario y la marca, y no tanto como canal de venta y marketing.

Sin embargo, las redes sociales y otras plataformas del social media tienen una doble cara, y es que todos los usuarios pueden opinar, hasta el punto de que términos como troll (persona que difama a otra o a una institución) o trollear (acción de difamar) comienzan a tomar importancia más importancia que nunca. Y es  que, si se enturbia la imagen de una empresa, ¿quién va a querer comprar algún artículo en ella?

Qué es la reputación online

A grandes rasgos, la reputación online consistiría en la imagen que una marca o profesional tiene en el ciberespacio, que no debería ser otra cosa que el fiel reflejo de la confiabilidad y opinión que los usuarios tienen en ella. Esta surge justamente a raíz de la necesidad de que un artículo sea fiable.

Para conseguir esta reputación lo más común suele pasar por que exista una figura que se encargue de estudiar constantemente la oscilación de esta opinión tratando de discriminar cuáles son las opiniones valiosas y cuáles pueden ser el producto de un acoso indiscriminado…. Es decir, monitorizar y separar los comentarios fidedignos de aquellos que son interesados.

Una vez hecho esto, es la confiabilidad de los propios clientes la que conseguirá que el usuario compre en el establecimiento, se interese por un determinado servicio o adquiera una marca concreta. De hecho, un caso muy claro de una buena reputación online lo tenemos en el banco ING Direct. Nada menos que un banco en línea en el que no existe ningún trato humano de por medio puede ser motivo de que no se adquiera un producto tan importante como es una cuenta bancaria por temor a que exista una gestión deficiente de nuestro dinero, o incluso una estafa. Y, sin embargo, nada de esto ha ocurrido. ¿Cómo lo hizo esta empresa para crear todo un nuevo concepto de reputación online adecuada?

Una reputación online a prueba de trolls

• Blog corporativo: Una manera importante de conseguir que una marca se convierta también en su mejor opción es generar contenidos acerca de ésta y de cuestiones relacionadas con el sector. De este modo, nadie podrá competir a este respecto.

• Presencia en redes sociales, pero sin pasarse. Un manejo inteligente de las promociones en la red conseguirá que la empresa dé su primer paso: conseguir más fans y seguidores y, por ende, que las actualizaciones de la empresa aparezcan en el timeline del potencial usuario y estos compartan. Esto conllevará inevitablemente la posibilidad de conseguir que el usuario quiera saber más sobre la marca y genere conversiones de potenciales clientes a clientes.

• Publicidad en medios de comunicación clásicos. Lo cierto es que la gestión de la reputación online por sí sola no basta. Prueba de ello es que las grandes marcas online tienen también su correspondiente en la red, lo cual es lo que las confiere de la posibilidad de hacerse percibir “a priori”. La empresa no debe engañarse a este respecto. Los medios clásicos no garantizan clientes, pero sí que aportan fiabilidad y nos permitirán llegar a públicos que no están presentes online.

• El valor del “boca a boca”. La reputación se consigue, en cierto modo, cuando numerosas personas comparten entre sí una información o experiencia positiva -o negativa- con la empresa. El cuidado de los usuarios desde el primer momento hará que el negocio en línea consiga forjarse y llegar a ser una posibilidad única de éxito en lo que a reputación online se refiere.

¿Y tú, que haces cada día para que la huella digital de tu marca sea lo más fidedigna posible?

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Un simple comentario negativo en las redes sociales puede ‘liarla parda’

¿Cuántas veces hemos escuchado que un comentario ha generado una crisis de reputación para una marca? ¿Cuántos casos de estudio hemos leído en los que una queja de un usuario ha provocado un grandísimo daño a la imagen de una marca?

Es una realidad que los usuarios utilizan los distintos canales sociales para expresar su descontento acerca de una marca, producto o servicio, para plantear quejas a las empresas, y esperan que la marca le resuelva con prontitud el problema con la certeza de que una queja expuesta públicamente y no resuelta adecuadamente no le interesa a la empresa debido a la viralidad de los malos comentarios en las redes sociales.

La mejor forma de hacer que estos comentarios no provoquen un daño importante a la empresa y de minimizar su impacto es una gestión adecuada de los mismos. Ignorar esta realidad y no actuar en consecuencia puede provocar que simple comentario negativo sobre una empresa en las redes sociales puede ‘liarla parda’ y desatar una serie de efectos imprevisibles e incluso auténticas crisis de reputación online.

Son muchos los ejemplos que podríamos citar. Cada vez más empresas son victimas de este dejamiento y falta de atención por lo que ocurre en la web 2.0 y sobre todo, una gran mayoría sigue sin disponer planes de reacción para afrontar este tipo de restos.

 

La crisis, no lo olvidemos, no la genera el comentario negativo, la queja, sino la gestión inadecuada de la misma.

Por ello, debemos estar preparados para cualquier contingente de este tipo, saber cómo reaccionar contando con un plan de Crisis y con una persona que sea capaz de lidiar con este tipo de situaciones, respaldado siempre por todo el equipo.

Las empresas deben disponer de planes de actuación para gestionar las reacciones y comentarios negativos

La falta de gestión de las opiniones relacionadas con las marcas, a menudo es algo a lo que se enfrentan las empresas y negocios a través de la red. Por ello, es importante establecer estrategias y planes de acción para evitar que este tipo de opiniones o comentarios puedan llegar a expandirse de forma viral. Sin embargo, de igual forma, los comentarios y opiniones positivas también pueden replicarse y propagarse a través de las redes sociales y otros sitios de la red de forma que pueden ayudar a influir en las decisiones de compra de los consumidores.

Un fallo muy habitual que se suele cometer es pensar que no es necesario responder a los comentarios o quejas de forma rápida, algo que como consecuencia aumente las posibilidades de que otros usuarios se hagan eco de tales quejas sin respuesta o solución visible y transparente.

Lo más adecuado es responder inmediatamente atajando, o al menos, dando señal de preocupación al usuario, el problema, tratando de llevarnos al usuario a una conversación privada para hacerlo así “invisible” al resto de la comunidad.

La buena o mala gestión de una situación de este tipo no sólo depende del profesional que ejecuta el plan previsto, sino, de todo un equipo que evalúe, analice, estudie y decida, entre otras cosas, cómo actuar y qué responder. El responsable de responder no puede actuar sólo. De esta manera, sólo fracasaría.

Lo fundamental es mantener la calma, una respuesta en caliente, impulsiva, probablemente nos traería más complicaciones y una respuesta inadecuada no haría más que agravar la situación. Por este motivo, es necesario respirar hondo, analizar qué ha ocurrido y porqué, y, en base a eso, trasladar a quien corresponda el problema para tratarlo en equipo, si es posible, y resolverlo lo antes posible.

No cabe duda que el principal problema de un mal comentario no es el comentario en sí, sino el no saber tratarlo y gestionarlo adecuadamente.

Intentar eliminar de un plumazo el problema. Un gran error!

Para las empresas, resistir a la tentación de eliminar una crítica en Facebook o en Google puede ser difícil, pero intentar tapar un error sólo logra profundizarlo. Gestionar la reputación online de una empresa es mucho más que abrir nuevos perfiles en las redes sociales de moda y compartir publicaciones eventualmente.

La correcta gestión de una crítica online puede resultar incluso beneficiosa para la imagen de una marca. Por el contrario, si se intenta ocultar un error, es muy probable que lo único que se logre sea agravar la situación.

La experta Silvina Moschini, destaca sobre ello algunos aspectos interesantes, ya que las empresas y marcas pueden encontrar en las críticas una oportunidad si se sabe actuar de forma eficiente y correcta. Para ello, es imprescindible indentificar las necesidades de los usuarios y consumidores y por supuesto, aprender de los errores.