Un tribunal de Estados Unidos sentencia que la reventa de música digital es ilegal

El acto de revender música descargada legalmente de Internet viola los derechos de autor y su reproducción podría constituir una actividad ilegal, al menos en Estados Unidos. Así lo ha dictaminado el juez Richard Sullivan de Nueva York como resolución del caso de demanda de la discográfica Capitol Records contra la página de Internet ReDigi, que se autodenomina “el primer mercado mundial de música digital de ocasión”.

El juez señala que este caso sería una excepción a la llamada ‘doctrina de primera venta’, una norma de Estados Unidos que legitima al propietario de un producto adquirido legalmente para revenderlo. Esta doctrina posibilita la existencia de la segunda mano en el mercado de libros, videojuegos o películas físicas, pero de aquí quedarían excluidos ahora los contenidos digitales.

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Capitol no aprobó la reproducción o distribución de sus grabaciones protegidas por derechos de autor en el sitio web ReDigi La resolución del tribunal federal estadounidense afirma que ReDigi no revende productos de ocasión sino que realiza copias ilegales de archivos de audio. “Es simplemente imposible que el mismo objeto material pueda ser transferido en Internet”, asegura el juez.

El texto explica que “los derechos de reproducción se aplican cuando una obra es reproducida en un nuevo objeto material, y como las telecargas de música digital deben de ser reproducidas en un nuevo objeto material, el tribunal estima que la descarga de música en un disco duro es una reproducción según determina la ley de derechos de autor”.

“Capitol no aprobó la reproducción o distribución de sus grabaciones protegidas por derechos de autor en el sitio web ReDigi. Por lo tanto, si los archivos de música digital están ‘reproducidos’ y ‘distribuidos’ en el sitio web ReDigi, dentro del significado de la Copyright Act, entonces hay una violación de derechos de autor de Capitol Records”, añade.

Este caso, que de momento sólo afecta a la jurisdicción de Nueva York, podría sentar precedente y afectar de forma significativa al negocio de la reventa de música digital.

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Una start-up se pregunta por qué no puedes revender tus canciones digitales

ReDigi tiene la tecnología para trasferir la posesión de archivos digitales, pero la industria discográfica ya les ha demandado.

En la tienda iTunes, el éxito de Adele “Someone like you” se vende por 1,29 dólares (unos 1,05 euros). Si te pasas por ReDigi, un mercado en línea donde la gente puede revender los archivos de música que ha comprado, la canción cuesta 59 centavos de dólar (unos 48 céntimos de euro).

Fuente: Maximilian Bode

Es la misma canción llena de sentimiento. La diferencia es que ReDigi etiqueta la copia de su sitio como ‘usada’ o ‘reciclada’ (originalmente se vendió en iTunes). Estos términos suelen aplicarse a bienes físicos como novelas gastadas o CDs que acumulan polvo, no al creciente volumen de canciones, libros y juegos hechos de bits eternos y fáciles de compartir. Los planes de ReDigi –y el debate legal que han generado- abordan la naturaleza cambiante de la propiedad en una era cada vez más digital.

Esta start-up con sede en Massachusetts (EE.UU.) está aplicando un concepto de propiedad arraigado en la ley estadounidense: que quien compra un trabajo creativo puede revender la copia que compró originalmente. “Si lo compras, lo posees, deberías poder venderlo”, afirma el director de tecnología de ReDigi, Larry Rudolph, quien también es investigador de informática en excedencia del Instituto Tecnológico de Massachusetts. “Si lo robas, no deberías poder venderlo. Es muy sencillo”.

Pero Capitol Records, una división de EMI, el gigante de la música, ha denunciado a ReDigi, acusándola de ser una “central para la violación de los derechos de autor”. La Asociación de la Industria de la Música de América también les ha mandado una orden para que detengan toda su actividad. “Aunque ReDigi venda su servicio como el equivalente de una tienda de discos de segunda mano, esa analogía no es válida: las tiendas de discos de segunda mano no crean copias para llenar sus estantes”, según afirma la denuncia de Capitol.

Este es el primer caso en Estados Unidos que se enfrenta a la cuestión de si los archivos digitales adquiridos legalmente se pueden revender y golpea en “el corazón de los futuros modelos de negocio de las industrias de la creación”, explica Jason Schultz, experto en derechos de autor digitales en la facultad de derecho de la Universidad de California, en Berkeley (EE.UU.). Al contrario que otras empresas como Napster que han sido objeto de la ira de la industria musical, Schultz cree que ReDigi tiene buenas posibilidades de ganar en los tribunales.

El juicio está previsto para octubre y Schultz afirma que el resultado afectará a grandes empresas que venden archivos u ofrecen servicios de almacenaje en nube a los consumidores, como Google, Apple y Amazon. El juez de distrito Richard Sullivan rechazó la solicitud de Google de ofrecer su opinión al tribunal.

ReDigi lanzó su servicio en otoño del año pasado. El usuario descarga su software para determinar cuáles de sus archivos musicales pueden ser revendidos. La empresa usa análisis forense digital para verificar que la persona posee legalmente el archivo (y no que lo haya grabado de un CD o descargado ilegalmente): Su ‘motor de verificación’ examina los datos asociados con el archivo para determinar cuál es la fuente original, quién lo compró y cuándo. Y si ha pasado de un ordenador a otro. Y según John Ossenmacher, director general de ReDigi, suelen pecar de precavidos eliminando cualquier canción cuyo registro sea ambiguo. A continuación la empresa borra todas las copias existentes en los aparatos sincronizados del usuario al mismo tiempo que trasfiere el original a sus propios servidores en nube. Una firma digital añadida al archivo hace que a su servicio le resulte fácil, igual que a un programa antivirus, detectar una copia del archivo en los aparatos sincronizados de alguien después de subírselo.

El resultado del caso de ReDigi puede acabar basándose en un detalle técnico: si la empresa está haciendo una copia de la canción al pasar el archivo a sus servidores, en cuyo caso estaría violando una ley de derechos de autor aprobada en la década de 1970.

La empresa, que planea expandir su servicio de almacenaje y mercado de música a los libros electrónicos y los juegos, espera que la tecnología pueda resolver ese problema. Si bien no puede trasladar literalmente los bits digitales de un sitio a otro, ha adoptado métodos desarrollados por la industria bancaria para asegurarse de que una canción digital o un libro, igual que el dinero digital, nunca está en dos sitios al mismo tiempo. Cuando alguien compra el archivo del usuario, ReDigi trasfiere la licencia y la borra de sus servidores. Sin embargo, la tecnología no puede asegurarse de que alguien haya guardado una copia en otra parte.

Igual que cualquier vendedor de segunda mano, ReDigi solo ofrece el número de copias que tiene en stock de sus usuarios y las últimas novedades pueden no estar disponibles. Cuando una canción no está disponible, ReDigi permite que la gente use el crédito obtenido por vender sus canciones para comprar canciones nuevas en iTunes. Por el momento ReDigi solo acepta archivos comprados en iTunes, cuyos términos de compra dan al comprador una propiedad más clara del archivo que los de Amazon, explica Schultz.

La empresa se queda con un porcentaje de cada venta y hace poco empezó un programa para ofrecer una parte a los artistas, que normalmente no se beneficiarían de los mercados de segunda mano de discos o libros. Ossenmacher afirma que las discográficas también podrían acabar quedándose con una parte. “No lo estamos haciendo a hurtadillas”, afirma. “Hemos estudiado la ley y la tecnología. Queremos hacerlo correctamente”.

En la actualidad poseemos, de media, unos 500 dólares (unos 400 euros) de valor en archivos digitales adquiridos, según Ossenmacher. Que esta cifra aumente o disminuya es un interrogante abierto ahora que los servicios de suscripción o los destreaming son cada vez más populares. Y a veces no queda claro qué modelo de propiedad se puede aplicar en cada caso. Las bibliotecas, por ejemplo, se han mostrado reacias a aceptar la exigencia de las editoriales de que vuelvan a comprar un libro electrónico después de realizar un número determinado de préstamos.

Schultz cree que el asunto de quién posee el archivo, que es lo que se está evaluando en este caso, puede ayudar a resolver este tipo de disputas. “Es lo que está en juego en realidad”, afirma. “¿Estamos yendo hacia un mundo en el que cada vez que quieras usar algún contenido sujeto a derechos de autor tienes que pagar, como en una autopista de peaje? ¿O realmente posees algo y tú decides cómo quieres usarlo?”, se pregunta este experto.

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ReDigi ofrece a artistas 20% sobre ventas de MP3 usados

La compañía, que ganó un pleito legal contra Capitol Records en febrero de este año por ventas de música digital previamente ordenada, ahora ha lanzado un programa por el que los artistas podrán obtener dividendos por la re-venta de su música. El nuevo esquema de ReDigi busca otorgarles un 20% de los ingresos generados por cada vez que sus canciones sean revendidas. En un comunicado de prensa, la plataforma manifiesta que “está diseñado para apoyar a los artistas directamente” y que “por primera vez en la historia de la música, los artistas podrán obtener ganancias de la reventa de su música en el mercado de lo usado”. Aunque cierta, la afirmación llama a la división por cuanto coloca a los artistas en directa oposición a los sellos disqueros, quienes se oponen ampliamente a la reventa de archivos MP3.

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Ser visto como aliado de los artistas es vital para muchos servicios de música digital, Spotify probó los riesgos de no serlo cuando el año pasado se volvió el centro de las críticas por parte de músicos – con el agravante de que los grandes sellos disqueros e incluso los independientes tienen igual participación en el servicio de reproducción en línea. De todas formas, ofrecer a los artistas directamente ingresos por algo diferente a las ventas de primer orden es un fenómeno relativamente nuevo.

A comienzos de año, Rdio intentó ofrecer a los artistas dividendos por cada vez que estos atrajeran nuevos suscriptores a la plataforma, lo cual resultó bastante controversial. Algunas críticas afirmaban que la oferta distraía la atención del hecho de que la frecuencia de reproducción desde Rdio era bastante baja y que otros servicios extendían dichos beneficios a intérpretes y compositores.

Es probable que la movida de ReDigi tenga resultados similares, especialmente si logra incluir a algún artista importante que apoye la iniciativa. De nuevo, dada la complicada relación que existe entre artistas y sus sellos disqueros, esta puede ser muy llamativa para los primeros ya que les compensa directamente mientras que recorta los ingresos para las disqueras.

Rdio, por su parte, ha bloqueado a ReDigi este año para usar sus previews de 30 segundos. Ambos servicios alegan colocar al artista en el centro de sus actividades y en la distribución de los ingresos, así que será interesante ver que logran conseguir los artistas de todo esto y cuál de los dos probará ser mas justo.

BuscaBolos vía Music Ally