Filtración de la comisión europea descubre que CETA es un acuerdo que encubre sanciones del rechazado ACTA.

Filtración de la comisión europea descubre que CETA es un acuerdo que encubre sanciones del rechazado ACTA.

Tras varias denuncias por parte de colectivos y webs preocupadas por las libertades, la comisión europea ha descubierto que el Acuerdo de libre Comercio entre Canadá y la UE (CETA) encubre las mismas sanciones penales que ya rechazara el pasado mes de Julio respecto al ACTA. Entre otras medidas, prevé la intervención de las comunicaciones ciudadanas mediante puertas traseras y fiscalización del tráfico de datos.

La ronda final de negociaciones ahora mismo en proceso en Bruselas, del 10 al 26 de octubre, completamente falto de transparencia, nos muestra el intento de a volver a traer las sanciones y restricciones que se contemplaban en el ACTA, en una repetición acelerada del anterior proceso que busca una aprobación precipitada de lo que ya ha sido ampliamente rechazado.

Las medidas sobre los supuestos derechos de autor suponen, de facto, un atropello a los derechos de los ciudadanos de la Unión Europea. En su articulado, se desarrollan una serie de medidas totalmente contrarias a los derechos cívicos y la privacidad, mostrando especial virulencia contra las prácticas culturales online que no pertenezcan al lobbie de productores y editores .

La filtración de las transcripciones del debate negociador, ha supuesto un auténtico escándalo, al recoger aseveraciones acerca de la necesidad de endurecer la criminalización de cualquier práctica que contravenga derechos de autor o asociar a prácticas comerciales la difusión de obras gratuitas, aunque sea expresamente consentida. Esto supone atacar licencias como la Creative Commons, con el único objeto de impedir la libre difusión cultural. Lo que se persigue, es un entorno puramente comercial, en el que las prácticas libres no tengan cabida y todo sea mercantilizado y controlado por la élite del conglomerado mediático-editorial.

En palabras de Jérémie Zimmermann, cofundador y portavoz de la organización ciudadana La Quadrature du Net:

“Una vez más, la Comisión Europea y los Gobiernos de los Estados miembros de la UE están tratando de imponer medidas represivas contra las prácticas culturales en línea. Grandes sanciones penales no tienen cabida en un acuerdo comercial. Si aparecen en el texto final del CETA, el contrato perderá toda legitimidad y tendrá que opone frontalmente, como ACTA. Esta tendencia de colarse medidas represivas a través de acuerdos comerciales negociados deben cesar”

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CETA, el nuevo intento taimado de imponer el ACTA. Un autentico asalto a la privacidad en internet

 

Bajo la denominación de CETA (Canada – EU Trade Agreement), nos encontramos ante el intento de colar nuevamente aspectos del ACTA (Acuerdo Multilateral Comercial contra la Falsificación) ampliamente rechazado por el Parlamento Europeo en sesión plenaria del pasado Julio. De este modo, Oculto en forma de cláusulas de otros tratados, el ACTA trata de volver a imponerse tras el masivo rechazo ( 478 votos contra 39 a favor) en la cámara europea del pasado mes de julio.

Con esta taimada estrategia, el comisario de Comercio de la UE, Karel De Gucht, pretende volver a imponer una nueva votación de aspectos ya rechazados no solo por el Parlamento Europeo sino por su ciudadanía movilizada al conocer los términos del acuerdo. Bajo la excusa de la propiedad intelectual, se impone el control de los ciudadanos, la fiscalización completa de su actividad en la red como forma supuestamente preventiva y la desproporción absoluta en la represión de violaciones de dicha supuesta “propiedad intelectual” ya mercantilizada.

El Ministerio de asuntos exteriores de Canadá, avala el acuerdo como un gran paso en la dirección de una mayor libertad comercial entre la Unión Europea y su país, obviando deliberadamente las clausulas que afectan directamente a las libertades de sus respectivos ciudadanos, en un contexto de auténtico uso fraudulento del término libertad, cuando se trata solamente de comercio, con la fragilidad de la recuperación económica como excusa.

La aspiración es que dicho acuerdo este redactado y aprobado antes de fin de año. En su calendario, tiene una próxima reunión el 10 de octubre previa a la ronda final de negociaciones en Bruselas del 10 al 26 de octubre, en la que volverá a ser necesaria la movilización de los que empiezan a conocer los términos de esta.

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